La verdadera fortaleza no reside en la rigidez, sino en honrar la vida. Un homenaje a todos los podres presentes. que hacen de la responsabilidad, el camino guía.
Arandú Ayala Gómez centra su escultura en formatos pequeños y medianos, tallados principalmente en piedra local de Paraguay. Su propuesta se distingue por una atención a la simplicidad corporal y la conexión con el territorio. Aunque sus obras no actúan como piezas monumentales, sí despliegan una fuerza simbólica contenida que dialoga con la identidad y lo cotidiano. Ayala no esculpe monumentos, sino pequeñas huellas que resuenan con memoria y arraigo.