Homenaje al espíritu valiente de Don Quijote.
Gregorio Mendoza, desarrolla una obra fiel al metal —acero inoxidable y al carbono— en su taller en Asunción, con más de dos décadas de creación escultórica. Su producción va de obras de formato pequeño a propuestas monumentales; cada pieza refleja control técnico y una energía simbólica que evoca belleza y superación humana. Mendoza no revela solo formas: intensifica su presencia. En acero, tallado y soldado, construye presencias que imponentes o delicadas, resuenan con fuerza contemporánea y conexión profunda con la materia. Su escultura celebra el espíritu humano en diálogo con lo industrial.