Obra figurativa costumbrista. Natividad en una fusión de 3 Esculturas, en una sola pieza.
La obra de Reinaldo Sanabria brota del barro como un acto de raíz y pertenencia. Escultor autodidacta y profundamente conectado con su entorno, moldea figuras que capturan tanto íconos populares como memorias colectivas del Paraguay profundo. Su barro no es solo materia: es identidad, historia y devoción. Cada rostro, cada pliegue, lleva la impronta de lo cotidiano elevado a símbolo. Sanabria no busca la perfección académica, sino la verdad sensible de lo popular. Su práctica es un gesto de amor al oficio, una forma de decir con las manos lo que muchas veces no se puede decir con palabras. El barro, en sus manos, no se seca: respira.