Mi nombre es Alfonso Sosa, tengo 32 años y soy originario de Asunción, Paraguay. Mi interés por el arte ha estado presente desde mi infancia. A los 10 años, di mis primeros pasos en el mundo de la pintura al óleo al iniciar cursos especializados. Durante mi etapa como estudiante de diseño gráfico e industrial, amplié mi expresión artística al explorar diferentes materiales, como acrílicos, óleo y aerosoles, entre otros. Desde entonces, me he dedicado de manera apasionada a la pintura al óleo, buscando plasmar mis emociones en cada lienzo. Mi enfoque artístico se centra en retratar vívidamente aspectos de la idiosincrasia paraguaya, capturando momentos que reflejen nuestra cultura. Asimismo, en ocasiones, busco transmitir mensajes conscientes a través de mis obras, contribuyendo así a la reflexión y la conciencia a través del arte.
Al acercarme a la obra de Alfonso Sosa encuentro una narrativa visual profundamente enraizada en lo simbólico y lo ritual. Su producción, que transita entre lo pictórico y lo instalativo, se construye desde una mirada que rescata lo ancestral para tensionarlo con lo contemporáneo. Hay en su trabajo una constante exploración de la identidad cultural paraguaya, manifestada a través de materiales orgánicos, objetos cotidianos y signos que evocan tanto la espiritualidad guaraní como las huellas de la colonización. Sosa no representa: invoca. Cada pieza es una ofrenda, una relectura crítica de lo sagrado, lo político y lo marginal. Su estética, a la vez sobria y poética, interpela al espectador desde lo sensible, proponiendo una pausa reflexiva ante el vértigo del presente. En su universo, el arte no es adorno: es territorio de memoria, resistencia y reencantamiento del mundo.