Gerardo Rodolfo Farías —conocido como “Lechu” Farías— nació en Asunción en julio de 1960 y es un escultor autodidacta que ha desarrollado buena parte de su trabajo desde San Ignacio, departamento de Misiones, Paraguay. Su formación artística surgió del contacto directo con los materiales: madera y piedra son su lenguaje principal, y ha viajado a Estados Unidos y Canadá exponiendo su obra, lo que fortaleció su mirada internacional sobre la tradición escultórica paraguaya En su taller en Loma Clavel (San Ignacio), Farías realiza tallados en piedra local (extraída del cerro Santa María) y piezas en madera, apostando por una experimentalidad técnica basada en la innovación y la inversión en herramientas, lo que le permite traducir con fuerza narrativa la identidad cultural del país. Su obra combina lo rústico con lo contemporáneo, y es apreciada tanto entre coleccionistas como en el circuito turístico local. Farías forma parte de la generación de artistas que han revitalizado la escultura popular paraguaya, manteniendo viva una tradición artesanal arraigada en su territorio, pero con una mirada renovada y proyectada hacia el mundo.
La obra de Gerardo "Lechú" Farías se forja en la madera y la piedra con una presencia auténtica y arraigada. Escultor autodidacta de Asunción radicado desde hace años en San Ignacio (Misiones), ha consolidado un lenguaje artesanal que fusiona técnica y territorio. Aunque trabajó con ambos materiales, prioriza la piedra por sus posibilidades simbólicas y durabilidad, mientras la madera precede como soporte orgánico y ancestral Lejos de la grandilocuencia, sus piezas —puertas talladas, esculturas para jardines o jardines de piedra— transmiten una intimidad sin pretensiones. Farías talla no solo formas, sino memorias y paisajes rurales; cada línea y detalle manifiestan la conexión con su entorno y oficio. Su arte no busca imponerse: invita a dialogar con lo simple, lo natural, y se afirma en la materia ancestral con serenidad y fuerza.